Buenos Aires, 17 de marzo de 2004 - 16:28 hs. Última actualización 20:16
Un estreno argentino Memoria del saqueo: un documental doloroso Tras casi dos décadas desarrollando una obra de ficción, el argentino Pino Solanas decidió volver al documental. La película es Memoria del Saqueo, recientemente ovacionada en Berlín y presentada en Mar del Plata por el propio presidente Néstor Kirchner, y es una mirada necesaria sobre la era Menem.
Un presidente que baila con una odalisca en televisión; un ministro que anuncia privatizaciones inescrupulosas, una pueblo petrolero destruido por esa misma privatización, una nena tucumana que muere de hambre. Esas son algunas de las imágenes que conforman Memoria del Saqueo, el viaje personal y descarnado de Pino Solanas por la década de Menem.
La película comienza con el registro documental del 20 de diciembre de 2001, y termina también con eso. En el medio, Solanas se dedica a ordenar y explicar el proceso de concentración económica que, comenzado en la última dictadura y profundizado en los 90, llevó a la Argentina al estallido social que acabó con De la Rúa.
Pero no se trata de una simple exposición, sino de una tesis que Solanas explica con su propia voz: que el saqueo económico que derivó en un verdadero genocidio fue un plan perfectamente meditado y orquestado. Para ello, no sólo descubre, en planos sorprendentes, las imágenes de Canning, Cavallo o Christian Colombo aún en el banco Nación o el banco Central, sino la miseria donde pocos se atreven a ir a buscarla.
Solanas es uno de quienes renovó el leguaje del documental al filmar en 1970 La hora de los hornos, un film que, mientras sacudía el cine en todo el mundo, en la Argentina sólo podía verse en la clandestinidad. Y que, como el posterior Los hijos de Fierro, lo terminó llevando al exilio.
La vuelta de Solanas con la democracia trajo apenas cuatro películas: El exilio de Gardel (1985), Sur (1987), El viaje (1990) y La nube (1998). Es que a Solanas no le resulta fácil filmar, siempre intransigente con sus propias ideas políticas y estéticas.
El regreso del director con Memoria... es para celebrar, porque implica el retorno de un cine de conciencia política a la vez popular e inteligente que, para colmo, resulta estéticamente creativo e incluso audaz. No falta en el film la belleza gráfica, así como tampoco la urgencia, aunque muchas de sus ideas, sin dudas, están destinadas a la discusión.
Es que de eso se trata el cine de Solanas: de un motivo de debate. Desde el título el film no se propone grandes revelaciones, sino apenas recordarle al espectador cosas que conoce, y demostrarle qué relación tenía la enorme frivolidad menemista con un proyecto de exclusión y enajenación económica. Sin dudas es un film importante: queda por saber qué aceptación puede tener la memoria de estos horrores en los espectadores de hoy.
Terra
/ Leonardo D'Espósito.
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