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Buenos Aires, 17 de marzo de 2004 - 21:49 hs. Última actualización 21:56
Juicio en La Plata Carlotto relató como secuetraron a su hija En la primera audiencia del año del "juicio por la verdad" de La Plata, Carlotto habló de la "víctimización" de su familia en la dictadura. Y uno de los tramos más dramáticos fue cuando narró las circunstancias en que supo de la muerte de su hija.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, brindó un desgarrador testimonio ante la Cámara Federal de La Plata, donde rememoró los episodios en que su esposo fue secuestrado y liberado por la dictadura militar después del pago de un rescate y la detención ilegal de su hija Laura, asesinada tras haber dado a luz a un niño cuyo destino aún se desconoce.
En la primera audiencia del año del "juicio por la verdad" de La Plata, Carlotto habló de la "víctimización" de su familia en la dictadura. Y uno de los tramos más dramáticos fue cuando narró las circunstancias en que supo de la muerte de su hija -quien estuvo en el centro clandestino La Cacha y en la ESMA y tuvo un bebé al que llamó Guido- y cuando reconoció y retiró el cadáver.
Su esposo, Guido Carlotto, fue detenido ilegalmente el 1 de agosto de 1977 cuando buscaba a su hija, que se había ocultado luego de un procedimiento policial realizado en una casa de La Plata a la que se había mudado. La mujer narró que en la búsqueda de Guido "me entrevisté con curas, políticos y hasta con el general Reynaldo Benito Bignone (luego presidente de facto), quien me dijo que no pagara rescate si me lo pedían".
"Al otro día una persona me pidió 40 millones por su liberación y lo pagamos; el 25 de agosto finalmente apareció desfigurado por las torturas y con 15 kilos menos por su diabetes", contó la mujer.
Luego, Carlotto agregó que "unos meses mas tarde, el 16 de noviembre del '77, tuve la última comunicación con mi hija Laura que estaba oculta, buscada por las fuerzas represoras, y a partir de allí fue el silencio y la certeza de que había sido ilegalmente detenida".
Dijo que le pidieron un rescate de 150 millones, que días después pagó para que la liberaran, y ante la demora en aparecer "volví a entrevistarme con Bignone aterrorizada por las historias que me había contado mi esposo durante su cautiverio".
"De la audiencia salí aterrorizada, Bignone me confesó que acababa de regresar de Uruguay donde los Tupamaros detenidos convencían a los captores y me dijo 'eso no va a ocurrir aquí', lo que significaba que iban a asesinar a los recluidos en los centros clandestinos de detención", sostuvo la abuela.
"El 31 de diciembre de ese año renació nuestra esperanza: una voz anónima me aseguró que estaba con vida, embarazada, que en julio nacería mi nieto, y que lo buscara en Casa Cuna -contó-. Allí comenzó mi búsqueda y mi relación con Abuelas de Plaza de Mayo".
También relató que el cadáver de su hija y otro cuerpo -el de Carlos Lahite- estaban en un furgón fúnebre. "Tenía su cara y vientre destrozado y el funebrero me agradeció que lo hayamos ido a buscar porque si no lo tenía que enterrar como NN; en ese momento recordé el pedido que le hice a Bignone que me entregara el cuerpo, y cumplió", dijo.
Terra
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