Buenos Aires, 4 de marzo de 2004 - 19:54 hs. Última actualización 19:53
La cobertura en los medios El caso Castro da demasiado que hablar La tragedia que rodea al conductor y periodista Juan Castro es central en casi todas las coberturas periodísticas. Pocas fueron realmente serias o informativas en el sentido estricto: la desinformación y la falta de rigor sigue siendo el eje. Los problemas de hablar de "droga" y "suicidio".
La tragedia de un famoso es en principio una tragedia. En segundo lugar, es el material soñado por el periodismo -en especial farandulero- para calentar la pantalla y tener altos ratings. Nada especialmente censurable, puesto que las noticias hay que darlas. El problema es cuando no hay información y la noticia, como el drama que vive Juan Castro hoy, es una excusa para hablar de más.
La cobertura periodística del hecho tuvo sus bemoles. Crónica TV, por ejemplo, dio en los primeros momentos mucha información errónea (que Castro se había arrojado de un séptimo piso, que le había dejado antes un mensaje a Cristina Kirchner y otras lindezas). Hubo noteros preguntando por cocaína a neurocirujanos y una vecina que se paseó por todos los canales mostrando que no sabía nada del hecho.
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El problema es que, en este caso, se mezclan dos temas conflictivos. Uno es la droga; el otro, el suicidio. Y que negando la información científica menos interesada y más fehaciente, hay quienes pretenden demostrar, de manera peligrosa, que una cosa está indisociablemente ligada con la otra.
La cobertura del miércoles 3 en América TV es un ejemplo. Indomables se concentró en analizar cómo los medios se habían acercado al tema. Hubo polémica por lo ético, pero también estuvo el jefe de Terapia intensiva del Htal. Fernández explicando las diferencias entre coma y muerte cerebral.
Punto crucial, porque el barullo del debate hace que ambas cosas se confundan. Al punto que el miércoles por la tarde, Crónica puso en el aire un enlatado llamado "La muerte trágica de los famosos", dando a entender -sin decirlo explícitamente- que Juan Castro estaba muerto. En varios momentos el canal de la placa roja emitió un sobreimpreso que indicaba la "muerte cerebral" del periodista que, al momento de escribirse esta nota, continúa peleando por su vida.
El problema de la droga es importante, dado que el propio Castro explicó ante cámaras, tras su internación en 2003, que consumía cocaína. Por la tarde Luis Ventura en Los Intocables del espectáculo y por la noche Jorge Rial en Intrusos dijeron claramente que la droga llevó a Castro al suicidio. Cuando nadie sabe aún si realmente Castro quiso suicidarse, y profesionales respetables negaban el vínculo directo entre ambas problemáticas.
El ejemplo lo dio Alberto Cormillot explicando que no todos los consumidores de drogas son adictos y que no todos los adictos se suicidan. Mientras que el Lic. Hugo Pisanelli -presidente de Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires- aclaraba convincentemente que el suicidio no es una "decisión" (por lo tanto no es consciente) y que puede desencadenarse por muchos factores más allá de la droga.
Pero Rial estaba absolutamente empeñado en que dos profesionales completamente insospechables de parcialidad hacia los estupefacientes dijeran que la droga lleva al suicidio. Ninguno, por ética profesional, lo hizo, a pesar de los esfuerzos de Rial, que llegó a decir, cuando Pisanelli mencionó que se puede ser adicto a cualquier cosa, "no es lo mismo la adicción al trabajo que a las drogas", tirando por la borda años de investigación psicoanalítica y psiquiátrica.
Aunque el hombre de Intrusos no llegó a los extremos de Samuel "Chiche" Gelblung, quien trató de inferir, a partir de trascendidos, que los resultados de un análisis clínico que se Castro había efectuado el mismo día lo llevaron a la "decisión" del suicidio. Aunque alguien le explicara que era imposible que el análisis y su resultado estuvieran listos en el acto, el conductor siguió con su negra "hipótesis".
El sensacionalismo, la noticia "fácil", la "primicia", sepultaron la seriedad
en este caso. Burlándose de los miles de pacientes de enfermedades tan expendidas en la actualidad como la depresión (que está catalogada por serios profesionales de "epidemia" en todas partes del mundo), y de sus familiares (a quienes los médicos explicanque un intento de suicidio no depende de una decisión consciente, base para procesar un evento tan traumático) lo que se sigue buscando es aturdir. Por suerte, el espectador es mucho más inteligente e informado de lo que los Rial y Gelblung creen.
Terra
/ Leonardo D'Espósito.
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